Nada está escrito, nada es imposible, ni siquiera posible... todo depende de nuestra voluntad, de esas fuerzas que nos salen de adentro, decir de adentro es decir que puedo afrontar cada desafío.
Tenemos el poder cuando estamos convencidos, cuando estamos decididos, cuando de verdad queremos algo.
No hay obstáculo capaz de imponerse, si queremos podemos llegar más lejos, si queremos podemos llegar más alto, si queremos podemos hacer lo que sea... "sólo hay que proponérselo"...
La vida es algo hermoso, siempre y cuando la hagas a tu manera, sin dejar que nada ni nadie opine por ti, que se meta en tus asuntos queriendo arreglarlos.
Nunca dejes que nadie te arruine la vida.
La vida es una sola, vívela paso a paso y no dejes de hacer nada, probablemente te arrepientas y cuando te des cuenta será demasiado tarde.
Tampoco dejes de vivir los sueños y las ilusiones, sin ellos , la vida no tiene sentido.
Trata de ir siempre de frente, sin vueltas...
No confíes en toda la gente que te rodea, a veces piensas que es la mejor persona del mundo, y en realidad es un verdadero enemigo.
Anda siempre con la verdad, por más dolorosa que sea, de todas formas vale mucho más que una mentira.
Si algún día te sientes sola, y tienes ganas de llorar, hazlo, muchas veces ayuda a que te desahogues.
jueves, 29 de diciembre de 2011
Las mascaras.
A veces nos ponemos máscaras para sentirnos aceptados.
Tenemos varias de ellas: la del trabajo, la de papá responsable
O mamá linda, la de persona culta, la de las fiestas, la de los
funerales y muchas más. Todas son producto de nuestra cultura,
de la etiqueta preestablecida y de nuestra propia red de defensa
psicológica.
Disciplinamos nuestro cuerpo y cara para esconderse tras
esas rígidas máscaras y así ocultamos al ser humano. Las
máscaras nos dan seguridad y nos resistimos a quitárnoslas
aun cuando sentimos que sería bueno hacerlo. Protegidos por
ellas, podemos vivir en una permanente soledad emocional; llena
de secretos, de temor a ser descubiertos, a ser rechazados,
juzgados, condenados o a hacer el ridículo.
Lo que quizá no hemos descubierto es la sensación de
libertad, de levedad y de autenticidad interior que podemos
obtener si nos atrevemos a quitárnosla. Si lo hacemos, lograremos
proyectar el atractivo que tiene una persona que se muestra tal
como es, que abre su corazón y que expresa sus emociones sin
temor a ser juzgada.Lo importante es intentar ser uno mismo.