Nada está escrito, nada es imposible, ni siquiera posible... todo depende de nuestra voluntad, de esas fuerzas que nos salen de adentro, decir de adentro es decir que puedo afrontar cada desafío.

Tenemos el poder cuando estamos convencidos, cuando estamos decididos, cuando de verdad queremos algo.

No hay obstáculo capaz de imponerse, si queremos podemos llegar más lejos, si queremos podemos llegar más alto, si queremos podemos hacer lo que sea... "sólo hay que proponérselo"...

La vida es algo hermoso, siempre y cuando la hagas a tu manera, sin dejar que nada ni nadie opine por ti, que se meta en tus asuntos queriendo arreglarlos.

Nunca dejes que nadie te arruine la vida.

La vida es una sola, vívela paso a paso y no dejes de hacer nada, probablemente te arrepientas y cuando te des cuenta será demasiado tarde.

Tampoco dejes de vivir los sueños y las ilusiones, sin ellos , la vida no tiene sentido.

Trata de ir siempre de frente, sin vueltas...

No confíes en toda la gente que te rodea, a veces piensas que es la mejor persona del mundo, y en realidad es un verdadero enemigo.

Anda siempre con la verdad, por más dolorosa que sea, de todas formas vale mucho más que una mentira.

Si algún día te sientes sola, y tienes ganas de llorar, hazlo, muchas veces ayuda a que te desahogues.

viernes, 28 de octubre de 2011

Esto tambien pasara.

Cuando la vida nos golpea, como a veces pasa,
El mundo se vuelve gris, las fuerzas parecen irse,
y un aliento de amargura se apodera de nosotros.

Pero debes saber, aún en medio de la desolación,
que cuando la vida te cierra una ventana,
en alguna parte te está abriendo una nueva puerta.

Aunque hoy te cueste creerlo,
esta bruma se disipará, tus piernas tendrán fuerza otra vez,
y el sol brillará de nuevo.
Puedes estar seguro: ¡Esto, también pasará!

No trates de entender cada detalle de la vida.
No te preguntes más: “¿Por qué a mí?”
Tal vez nunca encuentres una respuesta para ello.
Ganarás más aceptando lo que no puedes cambiar,
y decidiéndote por la vida.

Por eso, ¡no te rindas! ¡Tienes mucho por qué vivir!
Si lo requieres, llora. Si lo ocupas, grita.
Pero ten presente que esas lágrimas, si persisten,
no te dejarán ver que el sol ya comienza a salir,
y que ha empezado un nuevo amanecer.

Piensa en los que te aman y te necesitan.
Acepta la mano amiga que se tiende hacia ti…
Y verás cómo las nubes de la tormenta empiezan a alejarse,
y cómo a las aves les queda todavía mucho trino por cantar.

Así que, respira profundo. Levanta la cabeza y eleva la mirada.
¡Fuerza una sonrisa en tu rostro!
Y entonces, poco a poco,
la vida volverá a tener sentido para ti.

Vamos: ¡Inténtalo! Ponte de pie.
Aún tienes mucho por qué luchar.
Otros han pasado por esto antes, y lo han logrado.
Tú también puedes hacerlo.

Créeme: ¡Esto también pasará!

!!Convencete¡¡¡¡¡

CONVENCETE¡¡¡¡
QUE POR MUCHO QUE ME DIGAS,
QUE ME QUIERES CON EL ALMA
YO NO TE PUEDO CREER.
CONVENCETE¡¡
QUE YA NADA ME RETIENE
HE SALIDO DE TUS REDES,
PARA NUNCA YA VOLVER.
CONVENCETE¡¡
QUE TUS MENTIRAS ME DUELEN
Y TU FALSEDAD ME PUEDE,
PORQUE LO HAS HECHO MUY BIEN.
CONVENCETE¡¡
TODA MI VIDA TE DI
Y ES EL TIEMPO QUE PERDÍ,
Y NO LO QUIERO PERDER.
CONVENCETE¡¡
QUE MI VIDA ES LO PRIMERO
QUE QUERERTE YO NO PUEDO
PERO EN MI TENGO LA FE.
CONVENCETE¡¡
QUE TU AMOR ES PASAJERO
EXPERTO EN JUGAR CON FUEGO,
Y HACE MUCHO ME QUEMÉ.
CONVENCETE
QUE YA TODO HA TERMINADO
QUE ESTE CUENTO SE HA ACABADO,
Y OJALA TE VAYA BIEN.
CONVENCETE¡¡
QUE MIENTRAS TODO DURÓ
FUISTE TU QUIEN DISFRUTÓ,
EN TU MUNDO DE PAPEL.

Temer.

Temía fracasar hasta que…
…me di cuenta que, únicamente fracaso si no lo intento.
Temía me rechazaran, hasta que…
…entendí que debía tener fe en mi misma.
Temía al dolor, hasta que…
…aprendí que éste es necesario para crecer.
Temía a la verdad, hasta que…
…descubrí la fealdad de las mentiras.
Temía al odio, hasta que…
…me di cuenta que no es otra cosa más que “IGNORANCIA”
Temía al ridículo, hasta que…
…aprendí a reírme de mi misma.
Temía hacerme vieja, hasta que…
…comprendí que ganaba sabiduría día a día.
Temía a la oscuridad, hasta que…
…vi la belleza de la luz de una estrella.
Temía al cambio, hasta que…
…vi que aún la mariposa más hermosa, necesitaba pasar por una metamorfosis antes de volar.
Hagamos que nuestras vidas en cada día tengan más vida y si nos sentimos desfallecer…
….. no olvidemos que al final… siempre hay algo más…

Solida.

Sólida como una roca

A veces diamante

A veces carbón

Sobrevivo porque soy dura

Pero susceptible de derretirme como la nieve

Un chaleco antibalas para el amor

Una mujer de hielo

Líquida como el agua clara

A veces dulce

A veces salada

Húmeda y escurridiza

Mojada y fluida

Lista para una cascada de sensaciones

A punto de desembocar en un mar que lleva tu nombre

Gaseosa como un suspiro

A veces jadeo

A veces lamento

Muriendo por condensación de mis deseos

Volátil, tal vez etérea

Una ocupa de tu espacio

Poseyéndote por expansión cada vez que me respiras

Sólida y fría como el granizo

Líquida y húmeda como la lluvia

Si me miras me derrito

Si me tocas me evaporo

Para volver a congelarme

En tu ausencia

No te querrà nadie.

Me he mudado hace unos días
a la casa del desprecio,
bebo mucho y como poco
y me pesa ser tan necio.
Mil mensajes a tu móvil
mil ausencias en el mío
un cigarro y suman treinta
y la mirada en el vacío.
No echo de menos tu risa
más bien echo en falta algo mío
mi tú, mi yo, mi nosotros
mi ven a la cama amor mío.
Te llevaste mis maletas
y me dejaste tus silencios
te fuiste buscando fuera
las respuestas que llevas dentro.
No me digas que no supe
saciar tu inmenso vacío
porque no habrá amor en el mundo
que apague todo tu hastío.
Y no digas que fui yo
quien causó nuestra ruptura
ella siempre quiere más
es lo que la gente murmura.
No aprendiste a ser feliz
ni conmigo ni con nadie
que la vida te quite a ti
lo mismo que me robaste.
Mientras bebo otra cerveza
y me fumo el treinta y uno
te juro que como yo
no te querrá ninguno.

Los problemas visto por mi.

Me subo a unos tacones para contemplar la vida al menos ocho centímetros por encima de la realidad, así le pongo perspectiva y los problemas se ven más pequeñitos y puedo pisarlos o aplastarlos como a una colilla.

Me pinto los ojos para que la vida se me antoje menos gris, de colores brillantes como el azul cielo o el verde mar para dibujar con mi mirada un futuro mejor. Y cuando miro algo que me gusta, me pinto una raya para hacerle un marco e inventar un cuadro para colgarlo en mi retina, en el museo de las cosas bonitas que me gusta recordar.

Me pongo unas gotas de perfume para disimular el olor de la injusticia, que huele a podrido, o el olor del rencor y la envidia, que huelen a cerrado y a humedad porque se guardan tan dentro del alma que no se airean nunca, o el olor de la enfermedad y la desesperanza que huelen a sucio. El aroma de mi perfume lo inunda todo y todo huele a fresco, un día a bebé recién bañado o a mañana será un día estupendo, y otro día a lluvia recién caída y a porque yo lo valgo.

Me visto con mis mejores ropas porque me gusta verme guapa y me digo cuánto me quiero para alimentar a mi autoestima que siempre hizo dieta y se puso muy malita.

Y así, subida a mis tacones, con los ojos pintados y el perfume fresco, vestida con mis mejores ropas, me gusta mirar la vida que siempre, siempre, me devuelve la mirada con una sonrisa cómplice.

¿Casualidad?.

La casualidad es el lenguaje del destino.

Un idioma propio para quien quiera escuchar.

A palabras necias, oídos sordos

y no hay más ciego que el que no quiere ver.

Mantén alerta la mirada

en las sombras de lo que miras.

Escucha el susurro de las palabras

que mece la intención de quien las pronuncia.

Si te pasa por casualidad,

dile al destino que le entendiste

y súbete al tren por el puro placer del viaje.

Lo llaman casualidad

cuando son los planes de la vida

que te escoge a ti para su guión.

Hoy tal vez quiso consultarte

o tal vez no.

hoy puede ser un gran dia.

Hoy estoy contenta. Hoy David ha ganado a Goliat. Hoy es uno de esos días en los que si cae la tostada no aterriza del lado de la mantequilla, de esos en los que pensar en los amigos te reconforta tanto que hasta te engorda. Hoy el atardecer esconde un secreto que sólo comparte conmigo para que lo pueda gritar a los cuatro vientos. Hoy pienso sólo en los buenos de la película, porque los malos se han caído del caballo. Esta mañana los débiles vestían armaduras y en los mercados no vendían vergüenza porque la compró toda Goliat. Esta tarde no ha habido goleada porque el árbitro se ha dado cuenta del intento de penalti intencionado. Hoy sí ha habido juego limpio. Hoy he cruzado la meta y no me he cansado en el trayecto porque la meta era mi premio. He probado el lado dulce de lo amargo. He brindado por lo bueno, por lo bello, por lo puro y por lo que no tiene precio. He bebido de la copa del destino. Hoy mi teléfono ha repartido cariño. Hoy he cerrado una puerta. Hoy he abierto una ventana. Hoy Goliat está triste pero yo estoy contenta.

Doña Prudencia.

Doña Prudencia era muy madrugadora, siempre era la primera en levantarse en aquella ciudad llamada Caos. Preparaba café y lo disponía todo para que el día resultara perfecto. “A quien madruga Dios le ayuda”, pensaba ella, pero la ayuda de Dios, aunque bien recibida, no siempre evitaba las trastadas de sus hijos, Presumida, la niña mayor, y Engreído, el más pequeño.

Doña Prudencia era viuda. Su fugaz matrimonio con Don Sentido Común duró tan sólo cinco años. El Sr. Sentido Común murió repentinamente de un raro ataque de osadía. Los médicos no pudieron hacer nada por su vida porque Don Sentido Común nunca se vacunó contra el atrevimiento y por ello fue una víctima fácil.

Desde que enviudó, Doña Prudencia se dedicó a criar y educar en solitario a sus dos hijos. Era una madre entregada y muy, muy precavida. En verano utilizaba siempre protector solar con factor 70 para evitar las quemaduras. En invierno no faltaban a clase con, al menos, dos camisetas de felpa para evitar el frío. Presumida y Engreído crecieron con los discursos de su madre indicándoles que no debían hablar con los desconocidos ni fiarse de nadie. Ni una palabra más alta que otra y siempre dar las gracias y, por supuesto, nada de juntarse con esos niños de la calle, los hijos de Vanidad y Soberbia, dos vecinas chismosas que se creían más que nadie en el barrio.

Pero Presumida y Engreído no eran como su madre, ni tampoco como su padre. Los años pasaron y crecieron alimentando el deseo de una vida con más glamour que la que su madre les estaba ofreciendo. Así que, el último domingo de abril, cercano al día de la madre, hicieron las maletas y decidieron marcharse para conocer mundo.

Visitaron ciudades de ensueño y lugares maravillosos. Se alimentaron de algo estupendo llamado ego y bebieron hasta emborracharse litros y litros de lujuria. Vistieron ropas de marca, perfumes caros y joyas que hasta el momento sólo habían visto en las revistas. Cuando el dinero se les acabó, decidieron pagar toda aquella vida con dignidad porque, para ellos, cualquier precio merecía la pena con tal de no perder su nuevo estatus social.

Doña Prudencia, preocupada, los buscó y los buscó sin mayor éxito que seguir el rastro de la inconsciencia que sus hijos iban dejando a su paso, pero siempre llegaba tarde hasta que, Don Consejo, un viejo amigo de toda la vida, le dijo que espera en casa porque tarde o temprano sus hijos volverían.

Doña Prudencia le hizo caso y se limitó a esperar el regreso de sus criaturas, sufriendo por la incertidumbre de no tener noticias y por la impotencia de su situación. Pero sus hijos no llegaron nunca. Don Consejo se equivocó. Doña Prudencia descubrió, abatida, un día charlando con la Sra. Memoria, que no era la primera vez el viejo Don Consejo erraba en sus recomendaciones y que todo el mundo lo consideraba un loco que nunca hacía lo que predicaba.

Así que Doña Prudencia se fue marchitando hasta que murió acompañada de su vecina la Sra. Tristeza. Nada se volvió a saber de Presumida y Engreído, ni siquiera acudieron al entierro de su madre, hasta que, años más tarde, una noticia en el diario local decía así: “Mueren dos jóvenes hermanos víctimas de la banda del Engaño”

VACIO.

El lunes te conocí.
Te pagué el café y reí tus gracias.
Una grata compañía para tus palabras que lloran, sudan y respiran una rabia inacabada.
El martes calenté tu cama, arrugué tus sábanas, compartimos ducha y hasta una tostada.
El miércoles fue de silencio.
Ni un café ni una tostada, ni siquiera una llamada.
El jueves sí hubo palabras.
Y mensajes.
Y otra vez a las andadas.
Pero de tan poco que dijiste pensé que del jueves no pasaba.
Pero llegó el viernes y allí estabas.
Esta vez el café eres tú quién me lo paga.
Mucha azúcar y mucha ansia por ahogar conmigo tu vida fría y tus ilusiones flacas.
Fue aquel un sábado errante.
Sí estaba tu cuerpo pero no tu alma.
Paseé por tu cintura y me detuve en tu espalda
Y te dije “Hasta mañana”.
El café cierra en domingo y también lo que empezaba.
No te busqué porque no estabas.
Tan sólo una semana, eso fui.
Una isla de tiempo en la vida de una extraña.
Nunca más volví a verte.
Y me pregunto
¿Con quién compartirás tu rabia esta semana?